viernes, 10 de julio de 2009

Musas de carne y hueso

Ojos esculpiendo piedra
mujer mirando de repiedra

h a c i e n d o c o s a s q u e n o se notan...
¡ p a l a - p a l a b r a - p a t a s d e c a b r ó n !

¿dónde las musas de pico y pala?

¿dónde las musas asesinadas?

¿dónde sus cuerpos largos y sus huesos rotos?

¿dónde sus venas y su tibio plasma?

¿dónde sus nuevas yerbas y sus nuevos lodos?

¿dónde sus R.I.P. envueltos para regalo?


mujer inmóvil

quieta
muy quieta

quieta de día quieta de noche

r e q u i e t a

mujer urbana selvática si-lá-bi-ca musa muerta

ahora más quieta

que

la

mujer

más muerta
musa fronteriza

oceánica

trasatlántica

u b i c u a

del más allá
del más acá

anónima
callada
silenciada


mujer asesinada

eterna reina mineral

prematuro diamante

adorable mujer

requiéscat in pacem



Fernando Estrada Orozco
Tijuana, Baja California.
ferestrad@yahoo.com







lunes, 8 de junio de 2009

Cuando los hombres rabian impaciencia

Volker Schüler-Will

Bremen (Alemania), 1942. Estudió Filosofía en Erlangen, Alemania, y en Viena, Austria. También realizó estudios de Literatura Comparada en Berkeley, USA. Fue MTC-Investigador en el Departamento de Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora. Murió en el año 2005 y es uno de los pocos "yoris", me atrevería a decir el único, sepultado en tierra sagrada yaqui.

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Cuando los hombres rabian impaciencia

Tien an men, junio 89


Cuando los hombres rabian impaciencia
cuando tienen que esconder sus esqueletos
entre bicicletas en lo llano del enser,
cuando un joven
tiene que querer
torear tortugas
que avanzan con la certidumbre lenta
de los asesinos que a sabiendas juegan
se hace una plaza que no cabe en sí.
(¿Y qué dice el generalcuando los soldados lloran?)

Escucha, aquí habla la metralleta,
la bayoneta a lo mejor
que puede ser, aquí se aplastan los comienzos,
la belleza que se mueve en lo joven
más que en las mariposas y sauces llorones
del Taing y del Sung
y todos esas otras rimas de acero milenario
con las que se afeitan los estetas del orden
para no perder su cara lisa y homicida.

Cayeron sobre una dura y gris almohada
emplazada en el nombre de perpetua paz.
Recordemos al pueblo de Beijing
que supo dar su cuerpo como valla
y a ese compañero chinoque montó el momento,
que montó la tortuga implacable,
¿quién no los va a recordar?

No solamente corre esta sangre,
salta,
hace,
hará memoria.


Fuente: White Feather Antology (la otra poesía sonorense), selección de Raúl Acevedo Savín, Ediciones El Zapo, 1993, Hermosillo, Sonora, México.

Hierve Tijuana

Hierve Tijuana

Allá Tijuana hierve

dobla a los que están de pie
quiebra el trino de pájaros
echa a rodar
por sus calles derramadas
lágrimas y sangre

corre exhausta amoratada
por sus barrancas madrigueras
anida niños asaltantes
blancos de arma

corre Tijuana adolorida
por sus descarnados ministerios públicos
su mercado de polleros
lleve lleve su visa recién robada
por sus narcos altruistas
erigiéndose en iglesias escuelas hospitales

Tijuana parque de diversiones
para los suicidas
hierve sudorosa y temible
su Agua Caliente y su Revolución desgastada
desde Playas hasta el Cerro Colorado

Tijuana hembra desollada
besa y golpea como amante
agrieta abisma el paso
y tu aquí aquí
del otro lado

Vicky Nizri
San Diego, verano del 2009

viernes, 22 de mayo de 2009

Azul cobalto

Azul cobalto (fragmento)

Femme heroine

Mujer asesina
No hay sitio más deseado que tus muslos de adicción
ahora que la tarde es el ala parda de un pájaro muerto

El delirio bebe sangre de esa herida
y los estercoleros amasan
la podredumbre de su peste con su sombra enfurecida
Ni hay angustia
más abrasiva que la de tu ausencia
Mordiscos de aguamala pudriendo el antebrazo

En la polvareda canicular del desierto
donde se disipa la sensación de la tormenta
tu cuerpo es bendición y miel y veneno

En La Mariscala es posible conducir ebrio
con alucinaciones terribles sobre el sexo de una hermana
O en la congoja pasiva de que un golpe vendrá en cualquier rato
a quebrar el parabrisas con una piedra --oh, la piedra--
o la plata de una hebilla

Alguien oferta en Marsicala un gramo
por diez billetes grandes de historia americana
que el escozor del hambre tatuó sobre los brazos

Speedball
tu pezón de látex es el corte
transversal en la espalda adolescente de morfina
Duro y festivo como la bellota
de amapola que asilas bajo el vientre
Por ti somos el espejismo de los muertos en vida
Ingenua dama blanca
Heroína
Los días pasan a tu paso
en sentido inverso: con la prisa de un hipócrita suicida

Heroína
Tu nombre lo escribió la Bayer en la mugre del lado mexicano
--durante las primeras décadas del siglo veinte--
para ordenar crecer en tus ojos
amaranto
con la flor más hermosa de raíces del café luctuoso
más poderoso que la adormidera de opio

Un automóvil en el pecho ardiendo
Un carro rojo latiendo desborda
se completa madrugada con el acelerador
que se hunde enfermo hasta el fondo
Mexican brown Azúcar morena como la piel de un bracero
Una gota negra en tu boca
destiñe tus labios para hablar sobre un futuro incierto

Una aguja cala y lame fuego adentro de la sangre
para mirar molido el calendario
girar de una manera loca
mientras tus dedos entumecen mi nuca y me destrozan.


Carlos Ramírez Vuelvas (Colima, Col., 1981)

miércoles, 29 de abril de 2009

Haikús amargos

Haikús amargos

1

Aves de rapiña
Círculos negros sobre
Mujeres muertas


2

Un solitario
Cadáver de mujer
Cuelga del silencio

3

Hueco sangriento
Su vacío seno izquierdo
Toda ella atada

4

‘En Juárez hiede
la mierda impune’
Decía mi madre

Mario Licón Cabrera
Sydney, Australia

Los Innombrables

Los Innombrables

Yo no puedo ofrecerte
una reproducción de los hechos,
más violencia
o en su denuncia
la continuidad de su discurso;
un noticiero más
que viva de la pérdida de asombro.
No se puede con más desasosiego
y sólo puedo ofrecerte
un refugio fugaz
que confine el temor a lo ilusorio
y la humilde serenidad de sus quimeras,
un ansiolítico eficaz para estos tiempos;
un reflejo de fe en la palabra transitoria
y su pequeña causa,
nacida en las trincheras de un poema.

Selene García
Ensenada, Baja California

sábado, 25 de abril de 2009

Cambio armas por palabras

Cambio armas por palabras

No todas las armas escupen plomo;
no muchas son largas o cortas;
no todas tienen cargadores visibles.

Las armas que yo te cambio por mis palabras
son aquellas que no se ven, las que no se compran,
no pesan, no se exhiben.

Las armas que intercambio por palabras
son las que lanza la boca, las que laceran corazones,
las que impiden al mundo funcionar.

Cambio actitudes pesimistas,
las que tú conozcas o las que no quieras ver;
cambio tus gestos de enfado, tus puños cerrados,
tus pensamientos negros, tus culpas escondidas.

Deja que esas armas se destruyan con sólo entregarlas;
renuncia a lo que no te sirve, a lo que te amarga,
a lo que te confunde, a lo que lastima,
a lo que lastima a los demás.

Ayuda a los niños a crecer y no permitas que deban,
algún día, ofrecer sus armas a cambio de palabras.

Luisa Ruiz
Tijuana, Baja California